¿Cómo ahorrar gasolina en moto?

Seamos sinceros: ¿quién de vosotros no ha sufrido nunca por llegar a la siguiente gasolinera, independientemente de si al final lo conseguisteis o no? Cuando ese momento llega, que suele ser tarde o temprano, ¿ya sabemos qué hacer si no vemos del todo clara la autonomía que nos queda? ¿Cómo calcular la autonomía exacta de nuestro depósito de combustible? Y, la pregunta más importante: ¿cómo practicar la conducción más eficiente para gastar menos?

Consejos básicos

De entrada, no está de más recordar qué factores son los más influyentes para conseguir la máxima autonomía cuando vamos en moto:

Mantenimiento: Muchos aspectos mecánicos que debemos revisar con regularidad afectan directamente al consumo de nuestras máquinas. El más clásico es la presión de los neumáticos, ya que si es demasiado baja, y más allá de las cuestiones de seguridad, afectará negativamente a nuestro consumo y autonomía. Pero hay otros aspectos a tener en cuenta tales como filtros, bujías, cadenas, válvulas, ralentí, así como la edad del motor o su kilometraje acumulado. Todo ello acaba afectando negativamente si no se tiene un cuidado periódico.

Aerodinámica: uno de los puntos más importantes a la hora de calcular el consumo es cuánta resistencia al aire oponemos. Y es que cuando el conjunto moto-piloto ofrece menos resistencia, la autonomía aumenta considerablemente. En este sentido influyen infinidad de factores, como por ejemplo nuestra propia constitución, el tipo de moto que tengamos, la posición de conducción, las maletas laterales, la pantalla protectora, el guardabarros delantero, los cubre-manos y muchos otros detalles que también pueden oponer mayor o menor resistencia. Incluso las líneas del casco pueden llegar a influir en la forma en que el viento fluye a nuestro alrededor y, de hecho, es motivo de estudio por parte de las marcas, que dedican mucho tiempo a conseguir cascos cada vez más aerodinámicos. Es más, prácticamente todas las prendas de moto tienen en cuenta estos aspectos de la aerodinámica, siendo evidente también en el diseño de guantes, botas y chaquetas, especialmente si son para uso turístico o  deportivo.

  

Factores externos

Pese a lo visto hasta aquí, no todo está en nuestras manos: muchos otros factores influyen en el consumo de nuestras motos. De entrada, no sólo el viento nos beneficia o nos penaliza a la hora de consumir gasolina, sino que incluso la presión atmosférica, la humedad y la temperatura del momento pueden llegar a influir, sobre todo en el caso de las motos con carburador. Las condiciones meteorológicas, pues, pueden hacer variar ligeramente la autonomía de nuestras máquinas, de manera parecida a cuando notamos que algunos motores no van del todo igual en invierno que en verano, de noche o por la mañana, etc.

Por supuesto, la pendiente de la carretera influye mucho a la hora de ir en moto, siendo muy significativa la diferencia en consumo que puede haber entre hacer 100 kilómetros en bajada que la misma distancia en subida, siguiendo en ambos casos la misma velocidad constante. Asimismo, una carretera bacheada también puede hacernos consumir más, ya que no nos permite mantener el gas de manera constante, a parte de las incomodidades obvias de las carreteras en mal estado.

Motor y piloto

En cuanto a los motores, hay factores clásicos que afectan al consumo de combustible: potencia, par y cilindrada, así como el número de cilindros y su disposición, la curva de potencia, la relación del cambio de marchas o del variador continuo, la sexta overdrive y los controles de velocidad en motos turísticas de gran cilindrada, etc. Esto mismo, que suena bastante obvio, tiene infinidad de matices. Cada motor es un mundo y requiere de cierto entendimiento por parte del conductor para mejorar su eficiencia. Con la práctica, pues, cualquiera podrá rebajar las medias de consumo de su moto si se lo propone de verdad.

Ahora bien, sea cual sea la moto y su motor, no sólo es determinante el tipo de conducción que se practique, sino que la propia constitución y el peso del piloto también serán muy determinantes. Algunos estudios han comprobado, de hecho, que dos pilotos, con una diferencia de peso de casi 40 kilos, pueden lograr autonomías exageradamente dispares con la misma moto y a un ritmo parejo. Por supuesto, el piloto más pesado suele ser el más voluminoso, lo que también afecta negativamente a la aerodinámica de la moto.

Tipo de vía

¿Por qué gasto mucho más en ciudad si voy más lento? ¿Es en autopista donde realmente se gasta menos combustible? De entrada, está claro que un mismo depósito puede cundir de mil maneras diferentes según dónde y cómo lo gastemos. Las ciudades, por ejemplo, son un territorio donde las arrancadas desde parado, las detenciones, las esperas, los atascos y demás factores hacen que gastemos mucho combustible. Cuanto más pesada sea la moto y mayor su cilindrada, mayor será la diferencia entre los consumos urbanos y en carretera.

Ahora bien, no es del todo evidente que la autopista sea el terreno donde podamos estirar más el combustible. En general, un ritmo constante y dentro de los límites de la legalidad tendría que ser suficiente para ahorrar casi todo lo que nos permita la moto. Y es así. Lo que sucede es que una conducción eficiente e inteligente en carreteras muy reviradas puede darnos la oportunidad de hacer aún más kilómetros que por autopista. ¿Por qué? Es sencillo: entre la entrada en curva y la salida no solemos acelerar, a lo sumo una punta de gas para corregir la trazada y afrontar mejor el viraje. Es decir, que durante ese paso por curva la moto avanza y suma kilómetros gracias a su inercia, pudiendo circular a un ritmo normal con muy poco gas. Es sorprendente cuán larga puede ser la autonomía si entre los kilómetros recorridos hay una buena parte de carreteras reviradas.

Y no sólo eso, pues en estos casos las velocidades suelen ser inferiores que en autopista, con que, en lugar de una velocidad constante de unos 120 por hora, en carretera revirada solernos movernos entre los 40 y los 100 kilómetros por hora, y eso también influye mucho en los consumos. No obstante, para que se cumpla tendremos que ser también muy suaves en la salida de los virajes, usar la marcha apropiada y sin acelerones repentinos. Sin duda, esta es una buena manera de disfrutar la moto: curvas y más curvas y encima ¡ahorrando combustible!

En este apartado también hay que tener en cuenta que el motor en retención, o sea sin dar gas y bajando marcha cuando toque, gasta menos que en punto muerto al ralentí o con la maneta del embrague presionada, lo cual, además, es poco recomendable y hasta peligroso. En motores con carburador (la inyección esto ya lo tiene en cuenta) a veces es incluso más recomendable acelerar suavemente con una marcha algo más corta que hacerlo con una demasiado larga que haga subir las revoluciones del motor demasiado lentamente. O sea, que en esos momentos en que el motor no respira cómodo y traquetea y no responde bien al acelerador, es mejor reducir marcha que insistir, ya que estamos gastando una gasolina que apenas se traduce en más revoluciones del motor.

  

Habrá que estirar lo que me queda…

Con todo, si estamos en el límite entre llegar o no llegar a la próxima gasolinera, no queda otra que actuar de la siguiente manera si queremos ahorrarnos esas gotitas que pueden ser determinantes: en carretera, por ejemplo, deberemos acoplarnos lo más que podamos para oponer menor resistencia al aire, con codos y rodillas muy bien recogidos siempre y cuando, claro, esto no afecte a la seguridad ni a nuestra confianza en la conducción. Y todo siempre siendo muy suaves y progresivos con el puño del gas.

En ciudad quizás no sea tan grave el problema de quedarse sin gasolina, pues es más sencillo estacionar la moto con seguridad y llegar a la gasolinera por otros medios. Aun así, es de gran importancia anticiparse a los semáforos en rojo y dejar el gas antes de tiempo para que podamos llegar al semáforo con la misma inercia. Esto mismo, además, también supone un ahorro en pastillas de freno. En cambio, si vemos que la gasolina se nos puede acabar en medio de una carretera de curvas secundaria, será de vital importancia pensar en lugares seguros para poder dejar la moto sin poner en riesgo al resto de conductores. Hay que tener en cuenta que, al caer la noche, nuestra moto estacionada de cualquier manera en un lateral puede volverse invisible y provocar un susto no deseado. Es más, hasta nos pueden sancionar si estamos generando una situación de peligro. En este sentido, muchas motos y scooters incluyen luces de estacionamiento para estos casos y, con consumos mínimos de batería, dan visibilidad a la moto estacionada durante horas.

Asimismo, hay algunos trucos que nos pueden ayudar. Por ejemplo, repostar en el momento más fresco del día podría generarnos un pequeño plus de gasolina si atendemos a las leyes de la física, que afirman que los carburantes tienden a expandirse con el calor. Más importante aún es comprobar el consumo real de nuestra moto en base a nuestra conducción. Es tan sencillo como usar el cuentakilómetros parcial y la calculadora: llenamos en la gasolinera y lo dejamos a 0, circulamos como de costumbre y en la siguiente parada para repostar vemos exactamente cuánta gasolina hemos podido poner (o sea la consumida) y los kilómetros recorridos. Más aún, es recomendable hacer lo propio en kilómetros recorridos exclusivamente por ciudad y luego otros sólo en carretera o autopista. De esta manera conseguiremos previsiones mucho más precisas.

   

Últimos recursos

Si, pese a todo, nos quedamos sin gasolina, existen varias formas de actuar. En ciudad, seguramente la más común es ir a pie a la gasolinera más cercana y poner gasolina en un recipiente especial apto para estos casos de emergencia. Y, en carretera, lo primero sería dejar la moto lo más a la derecha posible en el arcén, intentar señalizarla como es debido, y llamar rápidamente a la asistencia. Es posible que el seguro no nos cubra en estos casos y nos haga pagar el servicio aparte, con que tenemos aquí un nuevo motivo para ser muy cuidadosos a la hora de controlar el nivel de combustible.

Finalmente, recuerda que quedarte sin gasolina te podría suponer una sanción administrativa si con ello provocas una situación de peligro para el resto de conductores. Así y todo, ¡que no cunda el pánico! Las marcas de motos siempre redondean un poco cuando nos dan sus cifras, siendo bastante probable que la capacidad real de los depósitos sea algo mayor de lo que dice la ficha técnica. Pero las diferencias suelen ser muy poco significativas, así que mejor ¡no tengas esto en cuenta!

En definitiva, lo mejor es tener un control exhaustivo de cuáles son los consumos de tu moto en cada uso y hacer cálculos para que nunca nos falte la gasolina, cosa que puede amargarnos un viaje o convertir un día cualquiera… ¡en un día de furia! 


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